19 de febrero de 2020
El otro día un querido amigo publicaba un vox populi: muchos nos esforzamos demasiado pareciendo felices en Facebook. Y se que en el fondo es verdad. Son neurosis las que nos llevan a exhibirnos ante nuestro público. Igual quien lo hace sufriendo como el que lo hace sonriendo. Pero las neurosis no son algo que uno se quita. A lo mucho, se puede aspirar al honor de mirarlas de frente, tal vez aprender a vivir en armonía con ellas, o en algún caso, tratar de moldearlas.
Después de todo, la mayoría de nosotros no nos relacionaremos íntimamente con alguien a partir de sus virtudes, sino de esas neurosis.
Hoy mi felicidad es neurótica, pues como siempre, tengo un pie en el desfiladero. Todos los días me asomo un poco a ese barranco sin fondo al que podría caer si piso mal (es mentira eso de que uno toque fondo, siempre se puede caer más). Aún así, agradezco ser ese tipo con suerte que un día pasó de rozar la indigencia a tener este trabajo que ni es trabajo y vivir en un lugar donde todo el tiempo se siente el aroma a vacaciones.
Por eso ¡Buen día y buena suerte!
(PD. La suerte es la mitad del éxito, la otra mitad me la compro yo... O no.)
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