Tenía una novia que se quedó sin olfato a causa del COVID. Yo la conocí poco tiempo después y siempre le decía que me daba miedo el momento en que recuperara su olfato, porque quizá así, al olerme, me dejaría de amar. Todo mundo sabe que uno se enamora por la nariz. Las feromonas actúan y todo eso.
Mi temor era tan serio, que lo disfrazaba siempre como una broma.
Con el tiempo comprobé que temer a que su amor muriera, una vez pudiera olfatearme, fue una burrada.
¡Miedos tontos que uno se inventa!
Porque lo que realmente pasó, fue que al no tener olfato, jamás me olió, y por tanto, aquel amor había nacido muerto.
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