jueves, 24 de octubre de 2024

Escenas musicales III

 En mi vida pasada, hace 10 años exactamente, yo estaba en un escenario, presentando uno de los discos más impactantes que he escuchado. Estaba ahí, con mis amigos y ese potente bajo negro, regalo de Sergio, que llegó a mis manos justo para ese concierto. Era perfecto. Se blandía como una espada hecha a la medida. Y yo que siempre supe que no era un gran músico, esa noche lo fui. Y lo fuimos todos en ese escenario. Por primera vez teníamos algo grande en nuestras manos. Lo habíamos grabado con toda la rabia de no haber sido escuchados. Con la rabia de ser parias hasta para los parias (porque claro que nos conocían, por ejemplo, los del Alicia, sólo que no nos querían). Pero esa noche del 2010, por primera vez, un lugar importante se abarrotó para vernos especialmente a nosotros tocar las canciones de ese disco. Ahora teníamos aquella genialidad que Julio había puesto en nuestras manos y que nos había regalado para moldear como plastilina. Seguía siendo su genio el motor de las canciones, pero por primera vez, todos los músicos lo sentimos absolutamente nuestro. El disco se llamaría Entartete Kunst, el arte degenerado. 

Esa noche subí al escenario con los nervios de quien se va a suicidar. Lloré de rabia y de emoción. Lloré de amor por mis amigos y de rencor por los años de ilusiones rotas. Aún no lo sabía, pero ya sabía que la fuerza no nos daba para más. Esa noche sería mágica porque no habría más noches mágicas. Esa noche seríamos la banda más grande de la ciudad porque nunca más seríamos una banda de nuevo. Creíamos que estabamos empezando nuestro futuro, pero en realidad estábamos despidiéndonos de nuestro sueño, violentamente y a lo grande. Habíamos agotado nuestras fuerzas tratando de salir del fango. Sólo queríamos ver un momento la luz brillante y después del último acorde nos disparamos a la cabeza. Lo que siguió, fue sólo una amarga pero afortunadamente corta agonía. 

Hasta el día de hoy, no he vivido cosa igual, ni consumido droga alguna, que me haya hecho viajar como esa noche, en aquel escenario, con aquellos amigos que fueron familia y con aquella música, que amorosamente, comenzaba a despedirse de mi vida.



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